La teatralización de la protesta

*Foto portada: El Desconcierto (Performance en la que un grupo de mujeres denuncia las agresiones sexuales llevadas a cabo en Chile durante las protestas de otoño de 2019)

Si preguntara qué tienen en común El público de Lorca y el movimiento de lucha por los derechos civiles en EE. UU, ¿qué se nos ocurriría?. A priori, la pregunta parece ser un sinsentido, una cuestión que relaciona a lo loco una pieza teatral de los años 30´con un movimiento social organizado en favor de extender los derechos civiles y políticos a la población afrodescendiente de EE. UU. Pero si observamos con detenimiento, podemos ver que si que existen ciertos elementos que pueden relacionar estas dos referencias, especialmente uno, la provocación.

En El público, las constantes apelaciones a la audiencia que se encuentra en el teatro, la participación “espontánea” de los asistentes y su interacción con los propios actores de la obra, descolocan a los presentes, acostumbrados a otro tipo de forma de proceder a la hora de hacer dramaturgia. Todo esto, sirve para dar un contexto raro a una historia en la que se va a exaltar lo raro, lo prohibido, el deseo sexual, la homosexualidad. El público es una provocación al espectador que sirve para introducir una reivindicación.

En el movimiento por los derechos civiles, los ejemplos de provocación que pretenden introducir una nueva forma de proceder a la hora de reivindicar derechos para la comunidad afrodescendiente americana son innumerables. La negativa de Rosa Parks a ceder su asiento en el autobús, las sentadas de los activistas en las cafeterías donde tenían prohibido el acceso, la inacción de los manifestantes ante las cargas de la policía… Todas estas acciones no son otra cosa que interpretaciones por parte de los activistas de actos disruptivos con la legalidad vigente a fin de recrear una, entonces ficticia, situación de igualdad normativa entre blancos y negros. Se rompe con las expectativas de lo que una persona “negra” debe de hacer por imperativo legal, con cómo un manifestante debe de reaccionar ante una situación de confrontación con la policía.

A este elemento común, esa provocación, se le conoce como performance.

¿De qué hablamos cuando hablamos de performance?

Antes de pasar a analizar la relación entre performance y activismo político, deberíamos saber a qué nos referimos cuando hablamos de Performance.

Goffman define performance como “la actividad total de un participante dado en una ocasión dada que sirve para influir de algún modo sobre los otros participantes”. En este sentido, la performance sería un conjunto de actuaciones que estarían sujetas a una serie de expectativas que se querrían satisfacer, tanto para con uno mismo como para con los demás. Ejemplo de ello sería la forma en la que actúan los hijos con sus padres. No dicen palabrotas, no fuman, no hablan de su intimidad sexual… Quieren cumplir con la expectativa culturalmente creada del “buen hijo”. Otro ejemplo lo encontramos cuando una persona se maquilla con el fin de corregir una imperfección (granos, arrugas, manchas en la piel, heridas…) o de resaltar algún rasgo de su físico (labios, pestañas, uñas, mejillas…), pues en ambos casos, se pretende crear una imagen ficticia que satisfaga las expectativas creadas sobre la belleza, tanto la propia como la esperada por los demás.

En un plano artístico, el crítico de arte y especialista en género y teoría queer, Juan Vicente Aliaga afirmaba que, aunque no está del todo claro a lo que el término performance se refiere, este recoge “la actuación y la representación, siempre en referencia a elementos de índole literaria, danza y del terreno audiovisual”. La complejidad de formas en las que se puede dar hace que no haya definiciones concretas de lo que es la performance, si bien si se reconoce que se trata de una “forma de expresión artística que auna tiempo, espacio y cuerpo”.  

La académica Diana Taylor dice que la performance engloba todos “los actos o eventos especiales que no forman parte de la vida cotidiana y que tienen su propia lógica, su propia estructura y su propio funcionamiento. Son actos corporales que difunden mensajes que no se transmiten mediante la palabra”. 

Ejemplos de ejercicios artísticos de performance los podemos encontrar de la mano de la artista serbia Marina Abramović. Una de sus actuaciones más subversivas la encontramos en “Rythm 0”, donde, harta de las críticas que se hacían de forma general en sociedad a los artistas, que en su mayoría incidían en los componentes de depravación, vicio e indecencia de los mismos,  la performer se encerró durante 6 horas en una sala repleta de 72 objetos, algunos pensados para el placer (flores, perfume, vino…) y otros para la destrucción (cuchillos, barras de metal, una pistola…), que podían ser usados como se quisiera. La sala estaba atestada por un público inmunizado por la propia protagonista, que había dejado por escrito: «Soy un objeto. Me hago responsable de todo lo que pueda suceder en este espacio de tiempo. Seis horas. De 20 a 2hs.». En un primer momento, el público no se acercaba, tan solo los fotógrafos capturaban las instantáneas, pero poco a poco el público fue interactuando con la serbia. Primero se hizo uso de los objetos de placer, pero paulatinamente, las agresiones se fueron sucediendo, y los objetos de destrucción fueron empleados para infligir daño sobre la artista, que llegó a ser agredida sexualmente y cortada con cuchillas de afeitar. Al acabar la performance, nadie fue capaz de mirar a la cara a Abramović, lo que ponía de manifiesto, en palabras de la autora, “hasta qué punto es fácil deshumanizar a alguien que no se defiende. Esto muestra que la mayor parte de la gente ‘normal’ puede volverse muy violenta en público si se les da la posibilidad».

Fuente: Pinterest.com

Estas prácticas de tipo performativo, se pueden politizar, esto es, se pueden revestir de un tono reivindicativo orientado a denunciar una decisión política. Ejemplo de este uso de la performance lo encontramos, hace ya más de 50 años, en Atlantic City, donde un grupo de mujeres feministas que protestaban contra el concurso de belleza “Miss America” quemaron sus sujetadores con la intención, según Robin Morgan, una de las organizadoras de la protesta, de deshacerse simbólicamente de lo que ellas consideraban como «objetos de opresión».

Fuente: Senado frente al Mundo

Performance como reivindicación

En marzo de 1987, en la ciudad de Nueva York, se fundó la asociación Act Up, un colectivo decidido a denunciar la inacción de los gobiernos ante la crisis del VIH, el racismo, la homofobia y la desigualdad. Uno de sus principales fundadores fue el dramaturgo Larry Kramer, quien, siendo consciente de la situación de emergencia que vivía el colectivo, decidió introducir elementos teatrales a sus reivindicaciones para poder viralizar y convertir a los mismos de forma más sencilla en actos mediáticos.

Act Up se expandió por todo el mundo llevando sus reivindicaciones a cada ciudad en la que se asentaba. Una de las organizaciones más eficientes en esto de teatralizar la protesta fue la de París, que llevó a cabo numerosos actos de tipo performativo a lo largo y ancho de la capital gala.Así, en 1993, y para celebrar el día internacional de la lucha contra el SIDA, el colectivo cubrió el enigmático obelisco Lúxor de la plaza de la Concordia con un preservativo fucsia gigante a fin de demandar una nueva y más eficaz política de protección ante el virus.

Fuente: Facebook

En las ultimas décadas del siglo XX se sucedieron estas formas de protesta, las cuales se fueron adoptando por parte de otros colectivos y movimientos. En el actual siglo XXI, la performance forma parte de la cotidianidad de los actos de protesta. Así, por ejemplo, el 1 de mayo de 2014 se paseó por las calles de Sevilla la «procesión de la archicofradía del santísimo coño insumiso y santo entierro de los derechos sociolaborales», en la cual se exhibió una vagina de plástico de dos metros a modo de paso de semana santa. La intención, captar la atención mediática y poner el foco en la presencia de reivindicaciones feministas de tipo laboral el día internacional del trabajo

Fuente: Vice

En febrero de 2012, la banda punk rusa “Pussy Riot” llevó a cabo un concierto en la Catedral Cristo Salvador de Moscú titulado “Líbranos de Putin”, acto mediante el cual denunciaron la reelección del mandatario ruso para una nueva legislatura. Nombrar el acto a modo de plegaria y celebrarlo en una Iglesia, era una forma de revestir de “dramatismo” un acto de protesta que no hubiera tenido la misma carga simbólica si se hubiera llamado de forma diferente o si se hubiera celebrado en otro lugar.

Fuente: DW

Más recientemente, el pasado 14 de noviembre en la ciudad de Las Vegas, la artista chilena Mon Laferte se descubrió el pecho en la alfombra roja de los Grammy Latino para dejar ver un mensaje que denunciaba la violencia que se está viviendo en las calles de su país. A esto, hay que sumar que la de Viña del Mar quedó exclusivamente cubierta por un pañuelo verde atado al cuello, el cual simboliza el derecho de las mujeres a abortar en Latinoamérica. La artista confesó a fuentes periodísticas al final de la ceremonia que había estado dudando entre quedarse en Chile, manifestándose en las calles, o acudir a la entrega de premios. Finalmente, se decantó por la segunda opción, y es que no tiene el mismo valor simbólico llevar a cabo la acción de protesta el día de la fiesta de la música latina, sobre una glamurosa alfombra roja repleta de celebridades y medios de comunicación internacionales, que desarrollarla en otro espacio.

Fuente: El Mundo

En definitiva, la performance se ha constituido como una eficiente forma de protesta que consigue, no solo desestabilizar los elementos contra los que se reivindica mediante acciones no esperadas, sino que también logra poner el foco en los asuntos que se denuncian, obteniendo una gran atención mediática

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

Crea tu sitio web con WordPress.com
Comenzar
A %d blogueros les gusta esto: