Y Jesús dijo venid, y ellos caminaron sobre las aguas

El futuro, el hielo polar se había derretido y el agua había cubierto la tierra, los que lograron sobrevivir se habían adaptado a un nuevo mundo. De esta manera comienza Waterworld, una de las películas más caras de la década de los noventa. Si dijese que la foto de cabecera pertenece a dicha película, probablemente me creerían, pero por desgracia no es así. La fotografía fue tomada por el científico Steffen M. Olsen en junio de este año. En la imagen observamos a un grupo de huskies caminando sobre lo que debería haber sido un glaciar congelado.

Casi una semana más tarde, el 20 de junio, tuvo lugar una cumbre europea donde, entre los temas a tratar, se encontraba el cambio climático. En ella se intentaba alcanzar un acuerdo teniendo el año 2050 como horizonte, para lograr la neutralidad climática, es decir, no emitir más gases de efecto invernadero (GEI) de los que el planeta puede absorber. Sin embargo, dicho acuerdo no llegó a ver la luz por varios motivos. En primer lugar, la oposición de varios países del este como Polonia y Hungría cuyas economías dependen en su mayoría del carbón (caso de Polonia) y de la industria nuclear (caso de Hungría). En segundo lugar, la ausencia de medidas e instrumentos de financiación europeos para hacer posible la transición energética a países (como los ya citados) con economías plenamente dependientes de fuentes de energías no renovables. Por último, la importancia de la presión de las corporaciones energéticas que dificultan la eficacia y práctica real de medidas tanto nacionales como internacionales en los países de la Unión Europea (y el resto del mundo).

Estos lobbies o grupos de presión empresarial son los responsables de que, por ejemplo, en España, país del sol, las fuentes de energía más utilizadas sean las provenientes de combustibles fósiles, de las cuales, según los últimos datos actualizaos por el IADE (2016), el 44,3% eran fuentes de productos petrolíferos y el 20,3% de gas natural. Estos dos tipos de fuentes van dirigidas principalmente para satisfacer el consumo de tres sectores: transportes, industria y doméstico. Pero también están detrás del silencio sobre la industria cárnica. En el año 2006 la ONU publicó el informe “Livestock’s Long Shadow” (el cual sirvió de base para el documental Cowspiracy dirigido por Kip Andersen y Keegan Kuhn) en el que se exponía que la industria cárnica emite más GEI que el sector transportes. Pero los perjuicios del sector ganadero no se quedan ahí, también es responsable de agotar y poner en riesgo los recursos hídricos, ya que como alertó en noviembre de 2018, la Agencia de Medio Ambiente de Naciones Unidas, la producción de una hamburguesa equivale a 1.695 litros de agua y es, además, una de las mayores causas de desforestación del amazonas y bosques tropicales. Sin embargo, nadie habló de esto en la cumbre de París del año 2015 (la cual da para un artículo crítico entero sobre la hipocresía de los países occidentales).

Pero el dinero, no puede mantener el silencio por siempre, tarde o temprano los efectos nocivos de nuestros sistemas y estilos de vida acaban rompiéndolo, así se observa en los océanos. La invasión del plástico es tan grande que las aves y los grandes mamíferos como las ballenas mueren con el estómago lleno de éste, o se asfixian como en el caso de las tortugas. Los perjuicios del plástico han llegado a hasta tal extremo que en los océanos empieza a haber grandes áreas con la flora totalmente desbastada. Esta situación ha llevado a que diferentes grupos empresariales como Inditex, Nestlé, Cocacola, etc, tomen medidas con el objetivo de reducir el plástico en la producción y embalaje de sus productos para el año 2025, lo que implicaría la contaminación de los océanos por la insignificante cifra de ¡60 millones de toneladas más! (aproximadamente al año se vierten 10 millones de toneladas).

Como en toda grande crisis surgen figuras que alzan la voz contra los “ministerios de verdad” instaurados por una gran parte de los grupos políticos, héroes que no siempre tienen un final feliz. Una figura reciente es Greta Thunberg, quien no solo ha impulsado las huelgas estudiantiles frente al cambio climático, sino que ha concienciado a miles de personas que ignoraban el problema y ha incomodado a todos aquellos negacionistas (mayoritariamente de derechas y extrema derecha) comprados por el poder económico, como es el caso de una gran parte de los miembros del partido republicano del senado  y congreso estadounidense,  tal y como se muestra en el documental Before the Flood, ya que si la ciudadanía se alza la estructura del sistema cambia. Por tanto, a más concienciación más presión sobre la toma de medidas políticas. Sin presión ciudadana la foto de arriba tan solo será un montaje de charlatanes estadísticos, científicas histéricas y niñas confundidas para los “vox fachitus”, “pijus crispatus” y “Trumps” del mundo.

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