Jesús Maraña. El estado del periodismo en España

Nos convocan en la redacción de infoLibre a eso de las cinco de la tarde. Subimos y leemos un cartel “pasa sin llamar”. Explicamos los motivos de nuestra asistencia, una persona nos lleva a lo que parece la sala de reunión de la redacción. Muerto de nervios, ando de un lado a otro de la sala revisando las preguntas. Oscar va preparando la cámara, decidiendo qué plano vamos a usar para la entrevista. Probamos la cámara, probamos la grabadora, sigo ensayando las preguntas… Jesús Maraña aparece, nos saluda y se sienta a mi lado. Oscar le da al play y comenzamos la entrevista.

Estudiaste en la Complutense, ¿cómo ha cambiado la carrera desde que empezaste hasta la actualidad?

Me falta información, tendría que estar más al día de los cambios que se han producido. Conozco la evolución pues por la asistencia a la que siempre que puedo acudo. Cuando me convocan porque me parece fundamental el nexo entre lo académico y lo profesional, entre la universidad y los medios. Pero creo que ha cambiado muchísimo, desde la época en la que yo estudié a ahora. Tengo que decir que en mi época y en mi caso concretamente, en segundo de facultad, eran cinco años entonces en periodismo, empecé a trabajar por las noches en un periódico cortando teletipos. Entonces yo pertenezco a esa cultura de la combinación entre lo académico y el oficio. Lo que yo sigo llamando el oficio, que ha cambiado mucho, que ha evolucionado mucho y hemos vivido de por medio una revolución, y hemos cometido muchos errores. Pero a mi juicio, no es lo ideal para lo que es la función del periodismo, una pata sin la otra. No es completa la formación si no combinamos bien lo teórico, lo académico, la parte universitaria y la profesional; la del día a día de los medios y de cómo afecta la constante evolución tecnológica en la práctica del periodismo.

¿Cómo crees que has evolucionado profesionalmente desde tus inicios?

Tengo que decir humildemente que lo mejor que he podido. Los que nos denominamos, yo todavía me considero plumilla, en la división profesional entre los gráficos y los del texto. A mi me provoca mucho respeto las otras facetas del periodismo que a menudo quedan en segundo plano. Pero sin ellas, el trabajo de los que normalmente hemos hecho es escribir o hablar, pues serían imposible, sin el trabajo de quienes graban, editan, fotografían, etcétera.

Tecnológicamente yo siempre lo resumo en pasar de la Olivetti, al iPad o smartphone. En cada fase hemos ido adaptándonos a ese instrumento. He procurado siempre no perder la vista al retrovisor, y lo que independientemente del instrumento tecnológico que utilicemos, que lo que nos llena, la función del periodismo en democracia que son las bases de la profesión. El instrumento, el carril o el vehículo por el que circulemos es secundario. Lo importante es que cumplamos nuestra función que se basa en cumplir nuestros compromisos con los ciudadanos. Es decir, la obligación de acercarnos lo más posible a la verdad, de contrastar las versiones, de respetar las fuentes, de hacernos responsables de lo que publicamos, etcétera. He procurado en la máquina de escribir; en el ordenador aquel que no tenía conexión con nada, sino que era una máquina de escribir pero con pantalla; hasta llegar a lo que hoy vivimos, a la información al instante, que lo importante es no perder la perspectiva. La función del periodismo se distingue, de lo que puede aportar cualquier otro ciudadano, en contrastar, en garantizar la credibilidad de lo que hacemos.

Trabajando para distintos medios, ¿cómo es afrontar las distintas líneas ideológica o editoriales que tienen cada una?

Claro. A lo largo de mi vida profesional me he ido identificando más con unas líneas editoriales que con otras. En cada medio yo ejercía mi función, pero lo que he procurado cumplir siempre y en eso digamos que duermo tranquilo, si no duermo bien es por otras causa, pero no por problemas de consciencia profesional. Cuando me he considerado incómodo con la línea editorial que seguía un medio me he ido. He cambiado de medio, buscado otro proyecto profesional con el que me identificara más. Pero sí, creo que todo profesional que se dedique varios años a esto habrá vivido esa situación. De hecho, me sorprende quienes han estado 40 años en el mismo medio en este país sin sentirse incómodos. Cuando los propios medios han ido evolucionando en la línea editorial, a la vista de cualquier lector atento. Pero cada uno tiene la madera, carácter o impulso, y yo siempre he tenido distintos grados de acuerdos o desacuerdos con las líneas editoriales de los medios en los que he trabajado.

FOTO MARAÑA
FOTO: OSCAR ONUFRYJENKO

Sobre esto, ¿en qué manera han cambiado los grandes medios de este país, El País o el ABC, frente a nuevos medios como Eldiario.es o infoLibre? ¿En qué se diferencian?

La principal diferencia por resumirlo mucho, aunque tendamos a reducir y simplificar las cosas cuando son más complejas. Si en origen los medios referentes en prensa en este país tenían cada uno una línea editorial más ideológica o más política, el principal cambio es que han pasado, desde hace años, a tener una dependencia marcada por los condicionantes económicos- financieros de los políticos. Lo cual no quiere decir que no estén relacionados, pero que la prioridad que marca líneas editoriales, ahora mismo y desde hace tiempo, es más esa dependencia económica-financiera.

En 2013 se abre infoLibre, ¿cuál fue la motivación de abrir un periódico nuevo? Y, ¿en qué se diferencia de otros medios en los que has trabajado?

InfoLibre se fundó a raíz de una reflexión que hicimos un grupo periodistas que proveníamos del Diario Público en papel que cerró. Luego, a esta reflexión se sumaron compañeros y compañeras de otros medios. Era una reflexión sobre cómo podíamos hacer periodismo en internet, en la era digital. Y periodismo en el sentido clásico, original, a mi juicio, honesto de lo que debe ser el periodismo. Es decir, periodismo libre, periodismo independiente, que en este país se confunde muy a menudo con la neutralidad. La gente dice “¿independiente? Pero si es de izquierdas” “o es de derechas”. Son cosas que no tienen nada que ver y esto es una labor pedagógica que debemos hacer. La reflexión del nacimiento de infoLibre en este país, esta sociedad, necesita medios que sean independientes para hacer periodismo en el sentido clásico. Lo que hicimos fue buscar referentes por ahí fuera que estuvieran funcionado, es decir, pudiéramos identificarnos y decir “esto funciona en Internet, es periodismo, es independiente y es sostenible”. Encontramos el ejemplo en un medio francés, Mediapart. Un digital francés que es fundado por periodistas, cuya mayoría accionarial está en manos de los periodistas y la comparten con los lectores. Ésa fue la fórmula que nosotros, no es que imitáramos, copiamos. Además, fuimos a hablar con ellos (Medipart), les dijimos “En España estamos planteándonos esto pero España no es Francia, no tenemos los recursos económico que aquí se pueden conseguir”. Por redondear, los seis millos de euros que ellos necesitaron para sostenerse los tres primeros años, nosotros era imposible conseguirlo. Entonces, lo que hicimos fue una fórmula que era la de Mediapart en Francia pero menos cerrada. No exclusivamente de subscripción, si no que tiene contenidos: la opinión, la agenda de todos los medios, el teletipo… van en abierto. Y las historias propias, investigadas, en las que aportamos nuestro propio trabajo, nuestra información, nuestro contraste de las fuentes, las damos en cerrado, solo para subscriptores. Esa fórmula mixta a los colegas de Mediapart, que son un referente ahora mismo del periodismo en Internet; les interesó. Como laboratorio permanente en el que estamos, vamos a ir probando fórmulas en todas partes en las que podamos compartir una forma de entender el periodismo. Se apuntaron, además Mediapart es nuestro socio editorial. InfoLibre es el único digital español, hasta lo que yo sé, que tiene un socio editorial extranjero, que está funcionando y está desde su cuarto año en beneficios. Demostrando que es sostenible esta fórmula.

«Si no lo pagan los lectores, lo pagarán bancos, o grandes empresas, o multinacionales (…)»

¿Crees que este modelo puede incrementarse en España? ¿Esta la gente dispuesta a pagar por una información que puede ver gratis día a día?

Ésa es la apuesta, la de infoLibre, y hay otras apuestas con fórmulas distinta pero que también tienen ese objetivo. A ver, yo creo que si algo ha variado o ha evolucionado desde hace casi seis años que nacimos a hoy es que cuando nacimos en este país; la reacción, no solo fuera sino dentro del gremio del periodismo, yo diría incluso de las facultades de periodismo, era de “esto no va a ninguna parte, en España nadie está dispuesto a pagar ya por la información”. Yo reconozco que eso me ha irritado e indignado mucho. Porque llevo seis años predicando, lo que más molesta no es informar a los ciudadanos de a pie de la importancia que tiene dar valor al periodismo, si no que entre los propios colegas y entre los ambientes académicos, explicar que de la publicidad convencional no sobrevive una redacción periodística. En este país, todo esto está distorsionado por una cosa que se llama acuerdos comerciales opacos, que utilizan la mayoría de los medios para tener unos ingresos que no tendrían de una manera transparente y convencional, si no, no se sostendría. En estos seis años lo que más ha evolucionado, yo me alegro mucho de ello, es que a día de hoy en el gremio y también en el ambiente académico ya se ha asumido que el periodismo necesita la implicación del lector y volver a convencer a los lectores de que esto tiene un valor, tiene unos profesionales detrás, tiene un trabajo y eso no sale gratis. Si no lo pagan los lectores, lo pagarán bancos, o grandes empresas, o multinacionales, o particulares, o constructores, o quienes sean. El lector y el ciudadano, que es el mismo, tiene que asumir de qué o de quién me puedo fiar. Para eso hay que implicarse y hay que convencer a la gente de que esto tiene un valor. Luego estamos ya en los demás condicionantes, la revolución digital, necesita especialización cualquier medio que aborde Internet y pretenda cobrar por la información. Lo principal, a mi juicio, salga mejor, peor o regular en cada proyecto, lo importante es convencer a la gente y convencernos los propios periodistas de que tenemos que recuperar ese valor del periodismo. Esto es fundamental y yo me alegro de esta evolución porque a día de hoy, esto no lo mantenemos sólo los “guerrilleros” de la información. Sino que por aquí han pasado el presidente del New York Times, el presidente del Washington Post, editores latinoamericanos, de cualquier lugar del mundo y todos han llegado ya a la misma conclusión. Ha sido un error garrafal ofrecer gratis en Internet el trabajo periodístico que tenía valor en los quioscos. Con toda la evolución que hay que hacer en los formatos, en las tecnologías, en el lenguaje, en tantas cosas, pero volvamos a recuperar el valor del periodismo porque si no estamos acabados.

¿Cómo es el día a día en la redacción?

Es un medio que tiene el tamaño que tiene, entonces es como una familia. Somos veinte profesionales y en ese sentido hay menos burocracia, menos reuniones, menos tiempos dedicados a otras tareas que los que siguen teniendo medios más convencionales. Aquí funcionamos de una manera mucho más ágil, porque cada día necesitamos trasladar a los lectores, en la newsletterque enviamos a los subscriptores cada noche, cuatro, cinco, seis historias propias. Entonces estamos trabajando todo el día, todos a tope y vamos desde primera hora de la mañana articulando, qué tenemos, qué podemos tener, por qué apostamos, por dónde podemos ir. Y a la vez, parte de la redacción trabajando en los temas más de fondo, más de lectura profunda, lo que antes era el fin de semana. La diferencia principal frente a medios convencionales es toda la energía, la depositamos en la redacción periodística y dedicamos muchos menos recursos a labores administrativas, comerciales, marketing, etcétera. Concentramos toda la almendra en la información.

¿Qué papel están jugando las redes sociales en los medios de información?

Para nosotros han sido fundamentales porque la principal vía por la que comunicábamos, nos dimos a conocer como medio de información fueron las redes. Fundamentalmente Twitter y luego Facebook. Yo creo que es una herramienta ya imprescindible para cualquier periodista. Otra cuestión es el debate en el que estamos, y cada vez de forma más evidente y más viva, sobre el uso que se le da a las redes sociales. Si confundimos los papeles o si el uso qué debe dar un periodista a herramientas como Twitter o como Facebook debe ser el mismo que puede dar cualquier ciudadano o ciudadana de a pie. Por resumirlo, para un medio como infoLibre, las redes son un medio imprescindible; es decir, es el carril, el vehículo, la herramienta, el embudo por el que nos llega buena parte de los lectores que luego conocen infoLibre y luego dicen “esto me interesa” “esto me puede aporta algo diferente a los demás”.

¿Cuál es tu perspectiva general de los medios en España?

Esto siempre remarco que lo digo en primera persona del plural. Yo me incluyo y nos incluimos todos, porque no me gusta que se interpretara como “aquí estamos los listos o los sabios que decidimos cómo tienen que actuar los demás”. No, para nada, porque entre otras cosas yo creo que ése es uno de los motivos de la crisis de los medios. Siempre digo que la crisis no es del periodismo, sino de las empresas periodísticas, los modelos periodísticos y de cómo hemos actuado. Entonces, digamos que lo digo como autocrítica. Creo que hay mucho que mejorar, para empezar tenemos que asumir que hemos respondido más, durante mucho tiempo, a los intereses de los poderes económicos, de los poderes financieros; de los editores, a su vez interesados en determinadas líneas políticas o económicas, que a los intereses de los lectores, espectadores u oyentes. Eso nos ha castigado muchísimo, en cierto modo lo tenemos muy merecido. Entonces yo creo que ha habido una evolución, porque entre otras cosas, la propia realidad digital ha ayudado a que a hora mismo todo fluya. Y aparecen otros defectos, otros riesgos, uno fundamental es el hecho de que en la realidad digital se confunden permanentemente la información contrastada, de lo que es intoxicación, manipulación, fake news, etcétera. Yo quiero abrir en ese terreno una ventana de esperanza porque entre otras cosas creo que demuestra que el periodismo es más necesario que nunca. Ante todo ese magma en que todo se confunde, ahí tenemos que estar los periodistas y los medios periodísticos digitales nuevos con una especialización determinada, para cumplir nuestra función y hacernos necesarios para la gente.

«Si el periodismo no tiene futuro, no tiene futuro la democracia».

Algún consejo para los futuros periodistas.

Cada vez que me piden consejo digo “no me atrevo a dar ningún consejo”. Porque entre otras cosas, los que nos hemos dedicado mucho tiempo a hacer análisis político, te preguntan “¿qué vaticinio haces?” Yo no me canso de equivocarme . Entonces, no me atrevo a dar consejos. Tengo que decir, que ya hace 35, 40 años, cuando yo estudiaba periodismo, había elementos que yo escucho ahora y que son idénticos en una realidad completamente distinta pero son idénticos. Es decir, cuando yo a mi propia madre le escuchaba decir: “Bueno hijo, haz periodismo pero antes, ¿por qué no haces una oposición? Y luego ya lo otro, como una cosa secundaria” o “no te arriesgues” o eso de “no tiene futuro”, que “no hay salidas”. Yo eso ya lo escuchaba en mi época. También, en un sentido distinto, ahora todos criticamos desde la profesión “si es que la gente joven no le interesan los medios, no le interesa el papel, no compra”. Yo siempre recuerdo que en aquella época, estoy hablando de finales de los 70 y principios de los 80, en la facultad nos dejaban unos paquetes de distintos periódicos y allí se quedaban la mayor parte. La mayor parte de los periódicos, que eran para los alumnos, no se los llevaban todo el personal. Yo siempre cuento que recuerdo, unos cuantos compañeros y compañeras que se enteraron del 23-F el 24 (de febrero de 1981) por la mañana, de periodismo, compañeros de periodismo. Entonces, no perdamos la perspectiva, es decir, siempre ha habido problemas, siempre ha habido lagunas, siempre ha habido equivocaciones de plantearse esta profesión; cómo voy a ser, o bien locutor famoso de deportes, o corresponsal de guerra, o presentador de diario… Bueno, siempre ha ocurrido que esos son diez, doce, veinte. La mayoría de los periodistas que salen de las facultades van a trabajar en algo incómodo, ingrato, muy duro, muy jodido, muy sacrificado, etcétera. Tenemos que convencernos de eso, pero si nos gusta esto, nos dedicamos a esto y reivindicamos esa función, creo que tiene futuro. Debe tener futuro el periodismo, entre otras cosas y puede sonar solemne, pero si el periodismo, en el sentido en que muchos entendemos, si el periodismo no tiene futuro, no tiene futuro la democracia. Así que pensémoslo bien.

La entrevista finaliza, cojo aire. Le pregunto a Oscar “¿Cómo crees que ha ido? ¿Me has visto nervioso?”. Me responde “todo bien, la cámara dejó de grabar al poco rato pero no quise decirte nada”. Pues bien, nos tocó transcribir la entrevista.

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